Querido abuelo Juan:
Espero que reciba esta carta antes del 31, pues mi intención es obvia, saludarlo y desear
así mismo la mayor felicidad para este año entrante, el 2025. Siempre recuerdo cuando
nos sentábamos al pie del dique de nuestra ciudad, a mirar la variedad de viejas latitas
de gaseosa que flotaban en él. Hoy le comento, al pasar diariamente por el dique, solo
veo las de Coca Cola y una que otra de su competencia, usted sabrá bien abuelo, sólo
quedaron como dueñas del mercado la Pepsi y la Coca. A pesar de eso, las recuerdo con
mucho cariño, y cada una de esas latas, me recuerdan a usted.
Quería también contarle, que gracias a mis estudios en Harvard y a mis tres idiomas
obvios, he logrado conseguir un puesto de trabajo, y con un poco de esfuerzo supe
encontrar mi ascenso a la jefatura y poder aplicar todo mi conocimiento en la materia.
Gracias a esto, pude comprar una pequeña T.V que quedó muy bonita como centro de mesa, y
otra mas importante para nuestro baño compartido con los vecinos del 14 "ab38",
pues el ambiente se veía aburrido y es muy agradable ahora, tomar una ducha mientras uno
se informa de algunos chismes de famosos. Luego a cenar, y a decidir en familia cuales van
a ser los artículos que compraremos el mes entrante. Eso sí, con la ayuda de las
ingeniosas publicidades que nos proporciona nuestra nueva T.V, que queda muy bonita como
centro de mesa.
Mi querido abuelo. Quiero agradecerle de corazón, el empeño que puso en mi infancia para
que estudiase los idiomas y demás títulos y masters. Hoy por hoy, puedo decir que soy un
hombre con futuro, orgulloso de sus logros así como de sus virtudes.
Que en este año entrante goce de salud, armonía y felicidad.