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| En la Plaza del Ayuntamiento de Copenhague, el 1 de
diciembre, a las cinco de la tarde, se encienden las luces que adornan el inmenso abeto
que engalana el centro de la ciudad durante la celebración de las fiestas. Muchas
familias aprovechan la ocasión para acudir con sus hijos al alumbrado y cantar las
primeras canciones navideñas mientras toman un vaso de glögg, muy adecuado para combatir
las bajas temperaturas danesas. Se trata de un vino aderezado con especias que también
sirve de acompañamiento a los buñuelos de Navidad. El mejor se puede tomar en Hviids
Vinstue, inaugurado en 1723, donde permanece ocho días macerando con diversas especias
antes de ser mezclado con otras bebidas, como ron o coñac. |

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Cada 13 de diciembre, las niñas se visten con unos
vestidos blancos y portan velas en sus manos y sobre una corona que llevan en el pelo como
símbolo de paz. En casi todas las localidades se celebran procesiones en honor a la
santa. La de Copenhague comienza en la estación central y termina en la Plaza Real.
El primer domingo de diciembre se enciende una de las cuatro velas que forman el
«adventskrans» y se deja arder durante 15 minutos. Hasta que llega el día de Navidad se
va quemando una vela cada domingo. Cuando llega el cuarto domingo se prenden las cuatro
velas a la vez y se dejan consumir totalmente. |
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