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8 de diciembre empieza a advertirse en España el ambiente navideño. En esa fecha se
celebra la festividad de la Inmaculada Concepción, de especial significado en Sevilla,
donde se realiza la ceremonia del "baile de los Seises" en la catedral. Este
grupo de niños, vestido a la usanza del siglo XVI, ejecuta un baile rítmico y sencillo,
acompañado de música y cantos. En determinados momentos del baile, los Seises hacen
repicar las castañuelas que llevan en las manos. Interpretan tres bailes: el primero en
honor de la Virgen, el segundo en honor del prelado y el tercero en honor de las
autoridades y el pueblo. Este baile también se realiza el día del Corpus Christi y, en
esa ocasión, los Seises visten de rojo y blanco. El día 22 de diciembre se celebra un
acontecimiento que señala el comienzo de la Navidad: el Sorteo Extraordinario de la
Lotería de Navidad. Durante cinco horas, la televisión y la radio transmiten el sorteo.
Bares, fábricas y oficinas funcionan a ritmo lento porque millones de personas aguzan el
oído para oír a los niños del Colegio San Ildefonso de Madrid cantar los números
ganadores. El primer premio, conocido como "El Gordo", reparte 1.803.036,31
euros (300 millones de las antiguas pesetas) y puede cambiar la vida de muchos españoles.
La lotería española fue instituida por el rey Carlos III en 1763 y sus sorteos jamás
han dejado de celebrarse desde entonces. Ni siquiera la Guerra Civil consiguió suspender
la celebración del sorteo del "Gordo", pues en aquellos años hubo dos
loterías, una en cada bando. La noche del 24 de diciembre es conocida en España como
"Nochebuena". Es un momento de recogimiento familiar en torno a pequeñas
figuritas que representan el nacimiento de Jesús, los pesebres, presentes en muchas
casas. La tradición del pesebre se inició en el siglo XIII, cuando San Francisco de
Asís instaló un pesebre dentro de una cueva, puso una imagen del Niño Jesús y un buey
y una mula vivos junto a ella. En ese escenario celebró la misa de Nochebuena en 1223. El
éxito de esta humilde representación fue tal que rápidamente se extendió a toda
Italia. En España, la tradición llegó de la mano del monarca Carlos III, quien la
importó desde Nápoles en el siglo XVIII. Una costumbre navideña que está cayendo en
desuso es la del aguinaldo. El día de
Nochebuena, grupos de niños recorrían las casas de su vecindario y se ofrecían a cantar
villancicos -acompañados de zambomba y pandereta- junto al pesebre o el belén de la casa
a cambio del aguinaldo: unas monedas o unos dulces típicos (un trozo de turrón o una
figurita de mazapán). La bebida favorita en estos días es el cava, vino espumoso
elaborado con uvas españolas por el tradicional método champanoise. En Nochebuena se
celebra la "Misa del Gallo". Según la tradición, este animal fue el primero en
presenciar el nacimiento de Jesús y anunciarlo al mundo. Era habitual que los miembros de
la familia asistieran juntos a esta misa de medianoche. Entre Navidad y Nochevieja tiene
lugar otra típica celebración española: el día de los Inocentes (28 de diciembre), que
recuerda la matanza de niños cometida por el rey Herodes en Judea. En España, y para
desconcierto de los extranjeros, ese día las fuentes urbanas pueden aparecer repletas de
espuma de jabón o los diarios publicar noticias completamente imposibles. Es el día de
las bromas y tomaduras de pelo generalizadas. El último día del año se celebra la
Nochevieja. Después de cenar, a las 12 en punto de la noche, millones de españoles comen
las uvas de la suerte mientras los grandes relojes de las ciudades y pueblos dan las doce
campanadas. Se toma un grano de uva por cada campanada. Son momentos de alegría,
esperanza y buenas intenciones para el año que acaba de comenzar. Después, muchas
personas disfrutan de la noche en una fiesta con baile denominada "cotillón".
Durante estas fechas navideñas, los españoles compran regalos a familiares y amigos,
aunque los niños deben esperar unos días para recibir los suyos. Por influjo de la
televisión, España ha adoptado muchas costumbres navideñas americanas, pero Santa Claus
(conocido como Papá Noel) tiene unos serios competidores. La noche del 5 de enero,
después de asistir a la Cabalgata de los Reyes Magos, todos los niños dejan sus zapatos
en un lugar visible de la casa o en el balcón, y se retiran a dormir con la ilusión de
despertar y descubrir los regalos que les han dejado Melchor, Gaspar y Baltasar. Para
desayunar, o después de comer, la familia toma el dulce típico de este día: el roscón
de Reyes, un tipo de bollo de masa fina con forma de anillo y decorado con trocitos de
frutas escarchadas, símbolo de los rubíes y esmeraldas que adornaban los vistosos mantos
de los Magos de Oriente. Entre la masa se esconde una pequeña sorpresa y quien la
encuentra es coronado rey de la casa. |

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