En Estonia, como en otros países nórdicos, es costumbre
muy arraigada pasarse por la sauna la tarde de Nochebuena, después de dejar todo listo
para la fiesta de esa noche y justo antes de ir a la iglesia a celebrar los oficios
religiosos.

Antiguamente en las noches más solemnes de estas fiestas, la Nochebuena y la noche de
Navidad, era obligatorio que reinara el silencio, así que durante esas noches estaba
prohibido trillar en los molinos, hilar en las ruecas, montar a caballo y todo aquello que
hiciera ruido y pudiera asustar a los espíritus.
El festín de Nochebuena de Estonia es para todos. Se comparten las delicias de la mesa
con los animales de la casa y el establo y hasta con los espíritus de los antepasados.
Existe la creencia de que durante esa noche sagrada las almas de los muertos visitan los
hogares, para ellos se deja comida en la mesa durante la noche. |
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